Cansado. Me
despierto luego de haber dormido bastante, me siento en el borde de la cama
apoyando mis pies sobre el caliente piso de mi habitación. Giro la cabeza de un
lado a otro, tratando de ordenar este día. Mientras estoy sentado lentamente me
voy acordando del sueño. Siendo sincero no me acuerdo mucho, sé que comenzaba
mucho tiempo atrás, allá por el 2002, cuando era un chico de diez años que se
levantaba a la madrugada con sólo ver los cruces de Ayala, la magia intacta de
Verón, las locuras de Ortega, las corridas de Caniggia y los goles del eterno
Batistuta. Fueron apenas 3 madrugadas. El paso del tiempo me llevó a Europa, el
horario era lo de menos, un Riquelme, Saviola, Crespo, Mascherano me llevaban
más allá de lo que pude imaginar y por cosas del fútbol y del destino,
recordaba ver la imagen de un Cambiasso completamente abatido.