miércoles, 8 de julio de 2015

ILUSIONARSE.

Cansado. Me despierto luego de haber dormido bastante, me siento en el borde de la cama apoyando mis pies sobre el caliente piso de mi habitación. Giro la cabeza de un lado a otro, tratando de ordenar este día. Mientras estoy sentado lentamente me voy acordando del sueño. Siendo sincero no me acuerdo mucho, sé que comenzaba mucho tiempo atrás, allá por el 2002, cuando era un chico de diez años que se levantaba a la madrugada con sólo ver los cruces de Ayala, la magia intacta de Verón, las locuras de Ortega, las corridas de Caniggia y los goles del eterno Batistuta. Fueron apenas 3 madrugadas. El paso del tiempo me llevó a Europa, el horario era lo de menos, un Riquelme, Saviola, Crespo, Mascherano me llevaban más allá de lo que pude imaginar y por cosas del fútbol y del destino, recordaba ver la imagen de un Cambiasso completamente abatido.