Tengo vivo el recuerdo cuando mi viejo me contaba de
jugadores lleno de calidad, talento y viveza dentro de una cancha, que se
esforzaban por dejar a su equipo en lo mas alto sin importar el gaste físico y
tampoco las consecuencias que luego vendrían. A lo largo de los años, cuando me
empecé a entender más con el juego, tuve la oportunidad de verificar lo que me
dijo con otros jugadores distintos a los que él vio. Por suerte, tengo la
fortuna de haberte visto a vos.
Aún tengo en la memoria aquellos partidos que cada
tanto agarraba en un canal de deportes cuando jugabas en las inferiores de San
Lorenzo, cuando en séptima división ya habías conseguido tu primer título. Y fue
ayer cuando debutaste contra Newell’s o cuando hiciste ese gol infernal contra
Boca en el Nuevo Gasómetro mostrando la clase de jugador que ibas a hacer.
Mostraste tu talento, en el torneo siguiente cuando diste la vuelta en Liniers
siendo la figura del torneo, teniendo una cintura y una improvisación única e
inigualable. Te quedaste con hambre de más y poco a poco te ibas haciendo
dueño, dueño de la pelota, del corazón de cada hincha que vestía la camiseta
azulgrana llenando de envidia a todo hincha de otro club por no tenerte entre
sus filas, pero nosotros te teníamos, te disfrutábamos y nos volvíamos locos en
cada gambeta. Cada pisada fue más importante y le demostraste a toda América lo
que eras capaz de hacer, con goles importantes como contra Independiente del
Valle y Gremio, fueron los que te coronaron como dueño de América. Consiguiendo
el sueño de todo chico que pisa San Lorenzo.
Me quedaría horas y escribiendo las cosas que siento
cuando te veo con una pelota debajo del botín haciendo lo que te hace más
feliz, eludiendo patadas y emboscadas pero llenando el verde césped de alegría
y magia, logrando que el fútbol sea más lindo cada fin de semana. Ahora, “Ángel de Boedo” no solo le demostraste a
América lo que eras capaz sino al mundo obteniendo el Sudamericano Sub-20 y lo
mereces, por la humildad que demostrás frente a los medios de comunicación, por
lo que te pasó en el segundo semestre del año pasado que nunca te rendiste y la
peleaste como nunca y poco a poco, las cosas de la vida te lo esta
recompensando.
Tenés el mundo a tus pies como si fuera una pelota y
a mi rendido frente a lo que veo día a día. Porque sos único, porque nunca
haces dos veces la misma cosa, porque se me llena el alma verte jugar al
futbol, lo disfruto, lo siento y me maravillo con tu juego. Simplemente porque
sos distinto Ángel. Y sueño. Sueño que algún día vuelvas y te pongas el traje
de gala azul y rojo que tan bien te queda para seguir deleitando con tu
derecha, con tu encanta futbolístico.
Joaquín López Gestoso

No hay comentarios:
Publicar un comentario