viernes, 15 de mayo de 2015

EL FUTBOL ARGENTINO HA MUERTO

Te escribo con tristeza, con nostalgia, e incluso diría que con lástima. Pienso y me duele los pensamientos que andan rondando en mi cabeza. No quiero escribir en caliente. Ya son pasadas las doce y cuarto de la noche y viví, como argentino y amante de este deporte que me enseñaste a quererlo más que nada en este mundo, la noche mas vergonzosa. Incluso te diría que hoy, viernes 15 de mayo, se corte la luz en todo el planeta, que los diarios no logren ver la luz del día y que el mundo no sepa de lo que pasó.

No quiero decir que no esté orgulloso de ser argentino, mis padres tienen trabajo igual que mi hermana y puedo darme el lujo de estudiar y trabajar al mismo tiempo. Como nosotros, en familia, el año pasado pudimos conocer tu tierra, donde naciste, creciste y te formaste como hombre. Si supieras lo distinto que somos como sociedad, si supieras lo avanzado que están con respecto a nosotros, lo educado, responsable y pacientes que son en el viejo continente, no lo podrías entender.

Tengo una leve sensación de que el reloj que tengo en diagonal me mira y se ríe con sus números romanos, es que pasan los años tan rápido como cada segundo que se acerca al próximo número. Y escribirte con la esperanza de que lo leas, es justamente eso, no puedo entender cómo apenas pasaron diez años desde que te fuiste. Todo cambió.

Cada tanto se me viene a la mente lo que mi viejo me decía cuando él era joven y cómo se vivía el fútbol, que no tenía problema en caminar aquellas 45 largas cuadras con su camiseta puesta para ir a ver a su equipo, que ambas hinchadas podían convivir con las pequeñas gastadas que hacían pero en ambos lados conocían las reglas del juego como también hasta dónde llegar. Querido abuelo, hoy eso no puede ser, increíblemente hemos retrocedido como sociedad a una sociedad nefasta, inculta, oscura y mafiosa de una política que se metió en el deporte con sólo el objetivo de ensuciar este hermoso deporte, con el fin de lastimarlo, de solo hacer negocios con él, dejando de pensar con el corazón y más con el bolsillo.

No creo que el fútbol argentino se haya terminado hoy. Esto ya terminó hace tiempo, terminó cuando dejamos de ver al otro como rival para que sea nuestro enemigo, nuestro blanco para destruir y mostrar una supremacía que sólo debería existir dentro de un campo de juego y tan solo en noventa minutos. El futbol argentino ha muerto cuando no puedo salir a la calle con una identificación de mi club por miedo a, simplemente, encontrarme con alguien que no comparta mi sentimiento por determinado club y pueda accionar de cualquier manera. Con el agradecimiento de mi padre tuve la suerte y la posibilidad de conocer cerca de 40 estadios del fútbol argentino, hoy, no puedo hacerlo más, han prohibido la entrada de hinchas visitantes y el futbol argentino ha muerto. Y con los ojos que van comenzando a llenarse de lágrimas, parte por lo que significa escribirte y parte por el dolor que siguen pasando aquellas familias que perdieron a un ser querido por ir a ver un espectáculo.


El futbol argentino ya terminó y nosotros como sociedad no tenemos retorno. Lamentablemente, somos esto, es lo que nos queda. Ayer por la noche, el futbol argentino terminó de desvanecerse por completo. Aún sueño con un cambio de sociedad así este hermoso deporte vuelve a resurgir y solamente lo que he vivido en diez años, sea una mancha negra que le tenga que contar a mis hijos y nietos para enseñarles que hasta este punto nunca más hay que llegar.

Joaquín López Gestoso

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