Te escribo con
tristeza, con nostalgia, e incluso diría que con lástima. Pienso y me duele los
pensamientos que andan rondando en mi cabeza. No quiero escribir en caliente. Ya
son pasadas las doce y cuarto de la noche y viví, como argentino y amante de este
deporte que me enseñaste a quererlo más que nada en este mundo, la noche mas
vergonzosa. Incluso te diría que hoy, viernes 15 de mayo, se corte la luz en
todo el planeta, que los diarios no logren ver la luz del día y que el mundo no
sepa de lo que pasó.
No quiero decir
que no esté orgulloso de ser argentino, mis padres tienen trabajo igual que mi
hermana y puedo darme el lujo de estudiar y trabajar al mismo tiempo. Como
nosotros, en familia, el año pasado pudimos conocer tu tierra, donde naciste,
creciste y te formaste como hombre. Si supieras lo distinto que somos como
sociedad, si supieras lo avanzado que están con respecto a nosotros, lo
educado, responsable y pacientes que son en el viejo continente, no lo podrías
entender.
Tengo una leve
sensación de que el reloj que tengo en diagonal me mira y se ríe con sus
números romanos, es que pasan los años tan rápido como cada segundo que se
acerca al próximo número. Y escribirte con la esperanza de que lo leas, es
justamente eso, no puedo entender cómo apenas pasaron diez años desde que te
fuiste. Todo cambió.
Cada tanto se me
viene a la mente lo que mi viejo me decía cuando él era joven y cómo se vivía
el fútbol, que no tenía problema en caminar aquellas 45 largas cuadras con su
camiseta puesta para ir a ver a su equipo, que ambas hinchadas podían convivir
con las pequeñas gastadas que hacían pero en ambos lados conocían las reglas
del juego como también hasta dónde llegar. Querido abuelo, hoy eso no puede
ser, increíblemente hemos retrocedido como sociedad a una sociedad nefasta,
inculta, oscura y mafiosa de una política que se metió en el deporte con sólo
el objetivo de ensuciar este hermoso deporte, con el fin de lastimarlo, de solo
hacer negocios con él, dejando de pensar con el corazón y más con el bolsillo.
No creo que el
fútbol argentino se haya terminado hoy. Esto ya terminó hace tiempo, terminó
cuando dejamos de ver al otro como rival para que sea nuestro enemigo, nuestro
blanco para destruir y mostrar una supremacía que sólo debería existir dentro
de un campo de juego y tan solo en noventa minutos. El futbol argentino ha
muerto cuando no puedo salir a la calle con una identificación de mi club por
miedo a, simplemente, encontrarme con alguien que no comparta mi sentimiento
por determinado club y pueda accionar de cualquier manera. Con el
agradecimiento de mi padre tuve la suerte y la posibilidad de conocer cerca de
40 estadios del fútbol argentino, hoy, no puedo hacerlo más, han prohibido la
entrada de hinchas visitantes y el futbol argentino ha muerto. Y con los ojos
que van comenzando a llenarse de lágrimas, parte por lo que significa
escribirte y parte por el dolor que siguen pasando aquellas familias que
perdieron a un ser querido por ir a ver un espectáculo.
El futbol
argentino ya terminó y nosotros como sociedad no tenemos retorno. Lamentablemente,
somos esto, es lo que nos queda. Ayer por la noche, el futbol argentino terminó
de desvanecerse por completo. Aún sueño con un cambio de sociedad así este
hermoso deporte vuelve a resurgir y solamente lo que he vivido en diez años,
sea una mancha negra que le tenga que contar a mis hijos y nietos para enseñarles
que hasta este punto nunca más hay que llegar.
Joaquín López Gestoso
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